Entradas

De mi, para mi

 Me hayo aquí, sentada frente a la pantalla. Queriendo reflejar en palabras lo que siento, aunque no creo que sea suficiente. A veces siento demasiado. Pasó, llegó el día en que fallé, y se sintió el fin del mundo. Siempre repetí que fallar no estaba mal, pero eso era cuando el resto lo hacía, cuando me tocó no me gusto, ya no estaba tan bien, no podía pasarme eso a mi, yo podía equivocarme, pero no lo hacía. Caí, pero cuando toque el suelo, me acosté, me abrace, lloré y me perdoné, me dije -lo siento-, en ese tiempo había sido demasiado dura conmigo misma. Comprendí en ese instante, que perder, no siempre es perder en toda palabra, a lo que me refiero es que: cada caída es un aprendizaje, una marca que deja más que una cicatriz, ahora observando en el tiempo me doy cuenta de lo orgullosa que estoy, al final siempre lo he estado, no hay mejor sentimiento que el logro propio, el amor propio, aunque difícil sea. De mi, para mi

Verano

 Jessica esa mañana de verano vestía un hermoso vestido de emociones, empezando por un escote de ansiedad, el protagonista del outfit, las mangas que asomaban por sus hombros no eran más que esa angustia que surgía de la nada, una falda que sobresalía por los vuelos de estrés. En fin, era un look de verano, acompañado de esa incertidumbre que combinaban con las sandalias negras.  Nadie advertía que los 40 grados que hacían en la ciudad eran el reflejo de ese fuego que hay en el pecho, ese malestar que no deja de estar presente. Verano, estación disfrazada de playas y bikinis, cuándo no es más que las horas corriendo, esperando a que el mes de Marzo ya esté todo planeado, todo resuelto, es un engaño.