De mi, para mi
Me hayo aquí, sentada frente a la pantalla. Queriendo reflejar en palabras lo que siento, aunque no creo que sea suficiente. A veces siento demasiado. Pasó, llegó el día en que fallé, y se sintió el fin del mundo. Siempre repetí que fallar no estaba mal, pero eso era cuando el resto lo hacía, cuando me tocó no me gusto, ya no estaba tan bien, no podía pasarme eso a mi, yo podía equivocarme, pero no lo hacía. Caí, pero cuando toque el suelo, me acosté, me abrace, lloré y me perdoné, me dije -lo siento-, en ese tiempo había sido demasiado dura conmigo misma. Comprendí en ese instante, que perder, no siempre es perder en toda palabra, a lo que me refiero es que: cada caída es un aprendizaje, una marca que deja más que una cicatriz, ahora observando en el tiempo me doy cuenta de lo orgullosa que estoy, al final siempre lo he estado, no hay mejor sentimiento que el logro propio, el amor propio, aunque difícil sea. De mi, para mi